Mas allá de la materia del ahorro energético y la reducción en el costo del mantenimiento de las instalaciones abordadas por el artículo, las posibilidades que abren con el cambio de tecnología pone en evidencia la superioridad técnica de losLEDs sobre las bombillas de vidrio.
La utilización de la tecnología de los semiconductores para el alumbrado de las calles no es nueva; ya varias ciudades en el mundo, al la cabeza de las cuales está Los Angeles con mas de 10.000 puntos de luz instalados, implementan la sustitución progresiva de su parque de luminarias a base de bombillas de vidrio generalmente de sodio alta presión. Cuarenta años luego de su invención , los Light Emitting Diodes o LEDs (diodos electroluminiscentes) están convirtiéndose en la tecnología mas adaptada para la iluminación de vías urbanas.
Esta segunda era de la iluminación eléctrica, la era de los semiconductores, tiene características importantes que la sitúan a la par de otras revoluciones en otros campos industriales en los cuales componentes basados en semiconductores han superado otras tecnologías: los rollos de película y los vinilos de discos son parte de ese legado histórico.
Esta nueva forma de hacer luz eléctrica con semiconductores se diferencia profundamente de la primera impulsada por el trabajo de Edison, porque se basa en dispositivos radicalmente diferentes que no requieren de uso recipientes de vidrio para contener la reacción física que produce la luz; y, liberarse de estas ampollas de vidrio es un adelanto significativo que va a permitir una mayor versatilidad y eficiencia a la hora de diseñar los sistemas de alumbrado y los dispositivos ópticos que producen la dispersión de la luz hacia el suelo.
Además, dado su reducido tamaño los aparatos de iluminación pública no van a requerir voluminosos reflectores lo que traerá como consecuencia que estos nuevos equipos de iluminación podrán hacerse cada vez mas compactos, mas diversificados y menos costosos.
A diferencia de las bombillas, ya no se trata de ionizar un gas con electrones balísticos que saltan a toda velocidad desde un electrodo (cátodo) atraídos por un campo eléctrico otro y a su paso golpear otros electrones del Mercurio vaporizado que encuentran en el camino y generar avalanchas que luego se transforman en arcos que a su vez generan luz. Con los LEDs el fenómeno físico que produce la iluminación es mucho mas complejo y mas versátil.
En el caso de los semiconductores se trata mas bien de un componente electrónico con cristales diseñados de manera a crear un flujo de electrones entre el material negativo, el tipo-n, y un material positivo, el tipo-p que por efectos de física cuántica son capaces, ante una diferencia de potencial específica, de producir fotones que emiten un tipo específico de longitud de onda que va desde el ultra violeta hasta el infra rojo pasando por casi todos los componentes del espectro visible. Los límites físicos de la extracción fotónica en los LEDs, es decir salida de luz de un cristal de semiconductor y del paquete que lo contiene, se cifran por encima de los 220lm/W: mas allá de la emisión de luz proveniente del Sodio a baja presión, la fuente de luz mas eficaz usada comercialmente para iluminar calles.
Esto significa que con el correr de los años la tecnología de los LEDs puede alcanzar una eficacia (conversión de energía eléctrica en estímulo visible) jamás lograda en la historia de la iluminación , con el consecuente ahorro energético tanto necesitado a medida que nos acercamos a los 7 billones de habitantes.
En un principio los LEDs eran considerados como una actividad marginal de la tecnología de los semiconductores entre las élites científicas y los ingenieros que trabajaban para el desarrollo de la televisión, las telecomunicaciones y la electrónica en general. Por azares de la ciencia y la intuición comercial de una sola empresa los diodos fueron ocupando nicho tras nicho para convertirse con el pasar de los años en el sustituto ideal para todas las fuentes de luz hasta ahora conocidas.
Este desarrollo ha sido gradual, con los LEDs sustituyendo poco a poco a las bombillas en aplicaciones donde la miniaturización, la longevidad y el tipo de luz que producen (sobre todo rojo, naranja y amarillo) fueron determinantes para el cambio. Luego de la invención del LED azul de potencia y subsecuentemente el color verde, se pudo contar con una trilogía capaz de generar todos los colores incluyendo la posibilidad de generar luz blanca; desde ese entonces se generó una vinculación estrecha entre la generación de luz por semiconductores y su control preciso con la electrónica, lo que algunos llaman iluminación digital.
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